Las últimas veces que he hablado de los habitantes de este país ha sido para bien, pero no todo son cosas buenas.
Se pueden decir, sin temor a equivocarse, que los alemanes son unos guarros y unos cabezotas.
¿Por qué guarros? Sí, primero por la extraña costumbre de no limpiar en la cocina ningún cacharro hasta que no lo tienen que volver a utilizar. Esa costumbre llevada a la práctica, con 18 habitantes por cocina, puede ser algo devastador. Aún así, jamás nadie conseguirá que limpien después de comer. Otra extraña costumbre, que me sorprende todavía más, es abandonar los botes usados de champú en la ducha. La pasada semana vi 3 botes vacíos y distintos en la ducha que suelo utilizar. Nunca nadie se deja el jabón lleno, pero cuando está vacío, no se toman la molestia de tirarlo a la basura, sino que prefieren dejarlo en la ducha. ¡Qué gentes!
Y es que los alemanes son más cabezotas que cualquier maño. Si hay una ley la cumplirán, por muy ilógica que sea, y si tienen una opinión de como hacer algo, no escucharán ninguna otra opción. A veces tratar cualquier problema con alemanes es algo desesperante. Son tan cabezotas como puntuales, es decir, mucho.
Jejejejejeje!! Que gran verdad!!
Y cuando por fin limpian los platos, no es que sean muy limpios tampoco, porque llenar un barreño con agua y utilizar el mismo agua para todos los platos, imaginate como estará el agua cuando limpien el último plato…
Belenchi
Por: Belén el 29 Julio 2008
a las 10:39 pm
Miedo me da si es cierto que son más cabezotas que los maños…
Sin acritud, eh?
Por: Desty el 30 Julio 2008
a las 12:00 am